jueves, 4 de junio de 2009
jueves, 26 de febrero de 2009
Ficciones de un espacio móvil
Meibol, el viaje.
En alguna página de una Enciclopedia que seguramente no es la Británica figura la mención en letra pequeña después de un signo * a una cultura -cuyo nombre nunca recordaré porque tal vez solo sea una ficción de un famoso compatriota- en cuya lengua -que carece de escritura- no existe el verbo ser: designan a su condición humana con el verbo trasladar/se. Por lo tanto, es esperable creer que carecen de metafísica como parte de su pensamiento y que ese espacio bien podría estar ocupado por el dibujo y la cartografía pero más aun por la observación de las estrellas y la poesía. El ser es el hacerse en el camino, en el recorrido de la travesía. Obviamente son nómades.
La pregunta es entonces, ¿cuán nómades seguimos siendo?
El futuro del verbo ser en el griego ático -siglo V AC- solo puede expresarse en voz media (ni pasiva ni activa) denunciando el compromiso emocional que crea y me crea moviéndome hacia el futuro.
A tus niñas y a tus pasos en el desierto donde el viento borra las huellas pero no, los recuerdos
En alguna página de una Enciclopedia que seguramente no es la Británica figura la mención en letra pequeña después de un signo * a una cultura -cuyo nombre nunca recordaré porque tal vez solo sea una ficción de un famoso compatriota- en cuya lengua -que carece de escritura- no existe el verbo ser: designan a su condición humana con el verbo trasladar/se. Por lo tanto, es esperable creer que carecen de metafísica como parte de su pensamiento y que ese espacio bien podría estar ocupado por el dibujo y la cartografía pero más aun por la observación de las estrellas y la poesía. El ser es el hacerse en el camino, en el recorrido de la travesía. Obviamente son nómades.
La pregunta es entonces, ¿cuán nómades seguimos siendo?
El futuro del verbo ser en el griego ático -siglo V AC- solo puede expresarse en voz media (ni pasiva ni activa) denunciando el compromiso emocional que crea y me crea moviéndome hacia el futuro.
A tus niñas y a tus pasos en el desierto donde el viento borra las huellas pero no, los recuerdos
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